Cómo la refrigeración y los aires acondicionados utilizan la evaporación para enfriar su hogar

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Estás bebiendo un refresco helado. La condensación corre por el costado del vidrio. Se siente como un milagro. No lo es. Es simplemente la física haciendo su trabajo.

Hace un siglo, conseguir hielo no era cuestión de accionar un interruptor. Fue una pesadilla logística reservada a los ricos. La gente transportaba enormes bloques de agua congelada a través de océanos en bodegas aisladas. Lo vendieron a familias ricas que querían bebidas frías. Si no fueras rico, no tendrías hielo.

Antes de esa era industrial, conservar alimentos era un trabajo de tiempo completo. Ustedes salaron las carnes. En invierno, enterrabas tubérculos en montones de nieve. Esperabas que los mapaches no los encontraran. Fue un trabajo agotador. También era peligroso. Las enfermedades transmitidas por los alimentos eran comunes. La cadena de suministro era frágil.

La refrigeración lo cambió todo. Estabilizó el suministro de alimentos. Ese galón de leche se conserva en buen estado durante semanas en el refrigerador. ¿En el mostrador? Se echa a perder en horas. Ya no necesitas una vaca de traspatio. Sólo necesitas electricidad.

Pero esto es lo que la mayoría de la gente pasa por alto. La misma tecnología que mantiene la leche fría también hace que tu salón sea soportable. Los aires acondicionados y los refrigeradores comparten exactamente el mismo principio fundamental. Ambos dependen de la evaporación.

Cuando un líquido se evapora, absorbe calor en el proceso.

Si desea enfriar un espacio, debe alejar el calor de él. Esto se hace convirtiendo un líquido en gas. El cambio de fase absorbe el calor del aire circundante. Eso es todo. Ese es todo el mecanismo.

Suena sencillo. Y es. Pero la eficiencia de ese proceso determina cuánta energía consume su hogar. En Estados Unidos, el aire acondicionado representa aproximadamente el 5 por ciento de todo el uso de energía eléctrica. Esa es una enorme cantidad de poder. Sin embargo, la ciencia sigue siendo básica.

Ahora damos esto por sentado. Esperamos bebidas frías. Esperamos aire fresco. Nos olvidamos del ingenio necesario para dominar la transferencia de calor. Olvidamos los siglos de trabajo que le precedieron. La próxima vez que se encienda el aire acondicionado, escuche el compresor. Son solo moléculas en movimiento. Simplemente hace que el líquido se convierta en gas.