Las asociaciones estratégicas de Irán: una visión global y regional

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La cuestión de con quién se alinea Irán es fundamental para comprender la geopolítica de Oriente Medio y la dinámica del poder global. La República Islámica ha forjado una compleja red de alianzas, que van desde importantes socios estatales hasta actores armados no estatales, diseñadas para asegurar sus intereses y proyectar influencia. Esta red opera en múltiples niveles: asociaciones estatales globales, gobiernos regionales y el llamado “Eje de Resistencia”.

Socios estatales globales: Rusia y China

Las relaciones exteriores más importantes de Irán son con Rusia y China. Ambas naciones brindan apoyo diplomático, económico y militar crucial.

China es el mayor socio comercial de Irán y compra más del 80% de las exportaciones de petróleo iraní a pesar de las sanciones de Estados Unidos. Un acuerdo de cooperación de 25 años, firmado en 2021, profundiza aún más los vínculos en energía, infraestructura y otros sectores. Beijing se opone sistemáticamente a los esfuerzos de Estados Unidos por desestabilizar a Irán y critica las políticas estadounidenses con respecto al programa nuclear de Irán. Este salvavidas económico es vital para Teherán.

Rusia también mantiene fuertes vínculos con Irán, formalizados mediante un tratado de asociación estratégica en enero de 2025. Este acuerdo amplía la cooperación en las esferas política, económica y militar. Moscú ha suministrado equipo militar, incluido un avión de entrenamiento Yak-130, y tiene planes para helicópteros de ataque Mi-28. Tanto Rusia como China aprovechan los canales diplomáticos en el Consejo de Seguridad de la ONU para defender a Irán de las críticas de Estados Unidos e Israel, aunque ninguno ha dado señales de estar dispuesto a intervenir militarmente en nombre de Irán.

Aliados Regionales: El “Eje de la Resistencia”

Más allá de los actores estatales, Irán ejerce influencia a través de una red informal de grupos armados conocida como el “Eje de la Resistencia”. Esta coalición incluye:

  • Hezbolá (Líbano): Recibe aproximadamente 700 millones de dólares al año de Irán y desempeña un papel importante en la política libanesa.
  • Hamas (Gaza): Beneficios del apoyo financiero, entrenamiento y armamento iraníes.
  • Fuerzas de Movilización Popular (Irak): Las milicias respaldadas por Irán dentro de este grupo amenazan con atacar a las fuerzas estadounidenses estacionadas en Irak.
  • Hutíes (Yemen): Controlan un territorio importante y amenazan con represalias contra Estados Unidos si se intensifican los conflictos que involucran a Israel e Irán.

Al apoyar a estos grupos, Irán proyecta poder en todo Medio Oriente sin un compromiso militar directo en su propio territorio. Estos aliados sirven como elemento disuasorio contra ataques directos de Israel o Estados Unidos.

Influencia en países clave

Irán mantiene una fuerte influencia en varios países a través de milicias aliadas y organizaciones políticas. En Irak, las milicias respaldadas por Irán operan dentro de las Fuerzas de Movilización Popular, lo que representa una amenaza para los aproximadamente 2.500 efectivos estadounidenses estacionados allí. En Líbano, Hezbolá, financiado y armado por Teherán, domina el panorama político y militar. En Yemen, los hutíes, respaldados por Irán, controlan grandes zonas del país y amenazan vías navegables estratégicas como el Estrecho de Ormuz y el Mar Rojo, vitales para el suministro mundial de petróleo.

Retos y debilidades

Las alianzas de Irán han enfrentado desafíos. La guerra civil siria debilitó su influencia en Siria, cuando el gobierno de Assad perdió el control sobre el territorio previamente utilizado para mover armas y apoyar a Hezbollah. Los conflictos recientes, incluidos los ataques del 7 de octubre y las posteriores campañas militares en Gaza y el Líbano, han degradado a algunos miembros del Eje de Resistencia. A pesar de estos reveses, los grupos en Irak y Yemen siguen activos y mantienen estrechos vínculos con Teherán.

En última instancia, las alianzas de Irán son un componente central de su estrategia regional. Al equilibrar las asociaciones estatales con actores no estatales, la República Islámica busca proteger sus intereses, contrarrestar la presión externa y ejercer influencia más allá de sus fronteras.