Limpieza natural del horno: una guía paso a paso

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Limpiar un horno puede ser una tarea temible, pero no tiene por qué implicar productos químicos agresivos. El bicarbonato de sodio y el vinagre ofrecen una alternativa potente y ecológica que es eficaz, asequible y segura para tu hogar. Este método se basa en la suave acción abrasiva del bicarbonato de sodio combinada con las propiedades cortantes de grasa del vinagre para eliminar la suciedad sin vapores tóxicos.

¿Por qué molestarse con la limpieza natural?

Muchos limpiadores de hornos comerciales contienen sustancias corrosivas que pueden irritar la piel, dañar las superficies e incluso representar riesgos para la salud. Optar por un enfoque natural minimiza la exposición a estos químicos y al mismo tiempo logra un resultado limpio y reluciente. La creciente conciencia sobre la calidad del aire interior y el deseo de soluciones de limpieza sostenibles hacen que este método sea cada vez más popular.

Lo que necesitarás

  • Bicarbonato de sodio
  • Vinagre Blanco Destilado
  • Esponja
  • Paños de microfibra
  • Botella pulverizadora
  • Tazón o plato apto para horno

Paso 1: vaporizar y preparar

Comience limpiando el horno: retire las rejillas, los termómetros y los revestimientos del horno. El vapor es tu primera arma contra la suciedad rebelde. Coloca un recipiente lleno de agua dentro del horno frío. Enciéndalo a 450 °F (232 °C) durante 30 a 60 minutos. Cuanto más largo sea el vapor, mejor para aflojar la suciedad adherida. Deje que el horno se enfríe por completo antes de continuar.

Paso 2: hacer y aplicar la pasta

Combine una taza de bicarbonato de sodio con dos cucharadas de agua para crear una pasta untable. Ajuste las cantidades para hornos más grandes. Con una esponja o un cepillo, cubra las paredes interiores, el piso y la puerta del horno con la pasta. Evite que entre en contacto con elementos calefactores o rejillas de gas. Deje reposar la mezcla durante al menos una hora; toda la noche es aún mejor.

Paso 3: abordar los bastidores

Mientras la pasta hace su magia en el horno, limpia las rejillas. Rocíelos con vinagre y luego espolvoree generosamente con bicarbonato de sodio. Cuando la espuma disminuya, sumerja las rejillas en agua caliente (un fregadero, una tina o una bolsa resistente funcionan bien) y déjelas en remojo durante al menos una hora, o durante la noche para que la acumulación sea más difícil.

Paso 4: limpiar y enjuagar

Una vez que la pasta de bicarbonato de sodio se haya asentado, limpie todas las superficies con una esponja húmeda o un paño de microfibra. Para las manchas rebeldes, use bicarbonato de sodio seco como un exfoliante suave. Termine con una solución de agua y vinagre 50/50 para eliminar cualquier residuo. Limpie las rejillas de manera similar, luego séquelas y vuelva a instalarlas.

¿Con qué frecuencia debes limpiar?

La frecuencia de limpieza depende del uso. Limpie los derrames inmediatamente para evitar la acumulación. Se recomienda una limpieza profunda cada temporada, o cuando notes humo o olor a grasa. El mantenimiento regular evita la formación excesiva de suciedad, lo que facilita la limpieza futura.

Un horno limpio no sólo luce mejor sino que también funciona de manera más eficiente y segura. Los métodos naturales garantizan un ambiente hogareño saludable sin comprometer la limpieza.